3 de octubre de 2013 a la(s) 19:26
A la hora de definir la palabra límites
nos encontramos con tres posibilidades: Línea real o imaginaria que marca un
territorio y lo separa de otros; Magnitud fija a la cual se acercan cada vez más
los términos de una secuencia infinita de magnitudes; Fin o grado máximo de una
cosa que no se puede o no se debe superar. Me interesa la última para
explicarles el problema al cual me enfrento. Fin o grado máximo de una cosa
que no se puede o no se debe superar. Al momento de analizar la definición
nos encontramos con dos conceptos que pueden separarse. Uno de ellos es Fin.
Cuando hablamos de fin, podemos entenderlo en dos sentidos: 1. Como
objetivo o meta a alcanzar, o 2. Como último extremo, término o acabamiento
de algo íntegro, o de una etapa de ese todo. Con este último nos quedamos.
La siguiente parte de la definición de Límite dice grado máximo de una cosa
que no se puede o no se debe superar. No me parece casualidad que para
explicarlo utilicen las palabras Puede o Debe. ¿No se puede o no se debe? Y
es a esa pregunta a la que quiero llegar desde un principio. Todos tenemos un límite
pero no todos somos conscientes de él. La mayoría de nosotros no lo somos en
realidad. ¿A que me refiero con que todos tenemos un límite? Todos tenemos un
grado máximo de una cosa que no se puede o no se debe superar. Todos tenemos
una "fantasía" de la cual no estamos seguros si somos capaces de
enfrentar. Todos tenemos un "morbo" al cual le tenemos miedo, y digo
miedo ya que terror nos aleja aún más de la realización del mismo. Soy
consciente de mis "fantasías" y de mis "morbos" al igual
que muchos de ustedes pero no lo soy de mis límites ya que no me he topado con
ellos aún. ¿Por qué tenemos miedo de pensar en ellos?, ¿Por qué nos
autodelimitamos? Volviendo a la pregunta que me interesa, ¿Influirá el poder
o el deber en este problema? Decir yo no debo no es lo mismo que decir
yo no puedo. Pero muchos nos confundimos y no nos dejamos llevar ante esto. Nos
mentimos. Nos limitamos. Y ya no quiero seguir con esto. Quiero encontrar mis límites,
conocerlos, rozarlos, explorarlos y manejarlos hasta que mi cuerpo y mi mente
me griten basta. No nos dejemos influenciar por lo que la sociedad nos impone.
Conozcamosnos bien. Si se debe y el cuerpo mismo te avisa hasta cuanto se
puede. Disfrutemos y alcancemos ese punto de placer al que pocos llegan por
miedo al no deber.
Y si alguna vez dije: Quiero conocer
tus límites y quiero hacer que conozcas los míos. Me equivoqué ya que lo que
realmente quiero es que me ayudes a conocer mis límites y ayudarte a conocer
los tuyos. Y te robo unas palabras para concluir esta reflexión. Quiero ser
tu limite. Quiero que seas el mío.