lunes, 4 de noviembre de 2013

La palabra límite


3 de octubre de 2013 a la(s) 19:26
A la hora de definir la palabra límites nos encontramos con tres posibilidades: Línea real o imaginaria que marca un territorio y lo separa de otros; Magnitud fija a la cual se acercan cada vez más los términos de una secuencia infinita de magnitudes; Fin o grado máximo de una cosa que no se puede o no se debe superar. Me interesa la última para explicarles el problema al cual me enfrento. Fin o grado máximo de una cosa que no se puede o no se debe superar. Al momento de analizar la definición nos encontramos con dos conceptos que pueden separarse. Uno de ellos es Fin. Cuando hablamos de fin, podemos entenderlo en dos sentidos: 1. Como objetivo o meta a alcanzar, o 2. Como último extremo, término o acabamiento de algo íntegro, o de una etapa de ese todo. Con este último nos quedamos. La siguiente parte de la definición de Límite dice grado máximo de una cosa que no se puede o no se debe superar. No me parece casualidad que para explicarlo utilicen las palabras Puede o Debe. ¿No se puede o no se debe? Y es a esa pregunta a la que quiero llegar desde un principio. Todos tenemos un límite pero no todos somos conscientes de él. La mayoría de nosotros no lo somos en realidad. ¿A que me refiero con que todos tenemos un límite? Todos tenemos un grado máximo de una cosa que no se puede o no se debe superar. Todos tenemos una "fantasía" de la cual no estamos seguros si somos capaces de enfrentar. Todos tenemos un "morbo" al cual le tenemos miedo, y digo miedo ya que terror nos aleja aún más de la realización del mismo. Soy consciente de mis "fantasías" y de mis "morbos" al igual que muchos de ustedes pero no lo soy de mis límites ya que no me he topado con ellos aún. ¿Por qué tenemos miedo de pensar en ellos?, ¿Por qué nos autodelimitamos? Volviendo a la pregunta que me interesa, ¿Influirá el poder o el deber en este problema? Decir yo no debo no es lo mismo que decir yo no puedo. Pero muchos nos confundimos y no nos dejamos llevar ante esto. Nos mentimos. Nos limitamos. Y ya no quiero seguir con esto. Quiero encontrar mis límites, conocerlos, rozarlos, explorarlos y manejarlos hasta que mi cuerpo y mi mente me griten basta. No nos dejemos influenciar por lo que la sociedad nos impone. Conozcamosnos bien. Si se debe y el cuerpo mismo te avisa hasta cuanto se puede. Disfrutemos y alcancemos ese punto de placer al que pocos llegan por miedo al no deber.

Y si alguna vez dije: Quiero conocer tus límites y quiero hacer que conozcas los míos. Me equivoqué ya que lo que realmente quiero es que me ayudes a conocer mis límites y ayudarte a conocer los tuyos. Y te robo unas palabras para concluir esta reflexión. Quiero ser tu limite. Quiero que seas el mío.

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